Quincuagésima sesión

 

Al empezar la sesión, los embozados que los “rescataron” y ahora se están llevando el cadáver de Boróngoron, “El Triqui”, salen por la cocina (cuatro de ellos, pues dos cayeron). Belarak, aún en forma de elemental de tierra, los persigue cruzando paredes y los alcanza fuera de la casa. Alexandir dispara desde el pasillo que une el salón y la cocina, dejando caer el espejo que cargaba, aquél por el que entraran a la casa del gnomo desde el Plano del Aire. Boram y Pepe avanzan. Al pasar por la cocina, el paladín nota que dos de los sirvientes que estaban dormidos, están muertos sobre un charco de sangre, y el otro no está.

Antes de que los embozados logren alejarse mucho, el druida castea un entangle, que apresa a dos y dificulta el movimiento de los otros dos. Eso permite que los acribillen: Alexandir y Boram con mortíferas flechas, Pepe a mordidas, Belarak lanza un rayo muy poderoso, dada la mucha estática que hay en la atmósfera, cual corresponde al mes de Lluvia.

Tres caen, uno logra huir. Se aproximan guardias, muchos, por el sur y por el este (del mapa). El que huye, grita a todo pulmón: “¡Es el Ojo! ¡Son los del Ojo! ¡Auxilio!”. Los guardias procedentes del sur ya están llegando. Bob dice que no se preocupen por él y avanza hacia los guardias. Alexandir convoca a los demás y usa el scroll de teleport para llevarlos al lugar acordado con Nancy: el “salón” de reunión de su compañía, en las catacumbas de Igo.

Al llegar, los están esperando. El centro del vestíbulo está libre, para que lleguen sin estorbos. Hay alrededor de 30 de la compañía, con arcos y ballestas listos. Están Nancy y sus cuatro sargentos, uno de los cuales es “Goggles” (quien, como siempre, trae puestos sus goggles). Nancy los invita a pasar al cuarto donde han comido toda la semana, a veces en compañía de ella o de algunos de los sargentos.

Entran. Belarak y Boram desconfían, Alexandir está relajado. Además de Nancy y los cuatro sargentos, entran ocho regulares que se colocan pegados a las paredes, aunque ya han guardado sus armas. A los dos pequeños no les gusta nada la situación…

Llega la cena. Nancy y los sargentos comen, Alexandir también. Boram dice no tener hambre. Belarak está aún en forma elemental y no puede comer. Nancy les pide que le platiquen todo, y lo hacen. Nancy afirma que esos embozados pertenecían al Taller, la otra organización criminal fuerte en Igo (“Aunque no le llega ni a los talones al Ojo”, asegura con fingida sorna). Aunque no lo hace explícito, los tres alcanzan a entender que el falso sirviente, infiltrado del Ojo, que dejó abierta la puerta para que entraran, en realidad pertenecía al Taller, y estaba infiltrado en la compañía de Nancy.

Después de una media hora de comer y conversar, Alexandir empina el pico y queda roncando sobre la mesa. El Sr. Loro, emite un discreto “KAAWWW”, para no ser detectado. Como si fuera una señal acordada de antemano, los regulares empuñan sus armas y apuntan; los sargentos se lanzan a atrapar a los pequeños; Nancy desenvaina dos hojas, observa, sonríe.

A pesar de lo repentino del ataque, los hobbits no habían bajado la guardia, así que no son sorprendidos. Sin embargo, los dos que atacan a Belarak logran atraparlo, aunque Boram elude a los dos que están con él. Los regulares atacan.

Son muchos. Dos regulares ayudan a retener al druida, inmovilizándolo (aunque uno movió primero a Alexandir y lo echó sobre el cadáver del gnomo). Boram continúa esquivando y casi mata a “Goggles” con sus mortíferas flechas. Una de los regulares, llamada Wendy, amiga de Fango, se acerca y ataca a Boram, pero falla… no queda claro si falla a propósito… parece que quiere decirle algo. De repente, cambia de idea: se acerca a Alexandir y le empina un flask.

¡Es un antídoto! Alexandir se recupera de inmediato, y no tarda mucho en comprender la situación. Boram y Wendy atacan a “Goggles”, el paladín usando su guantelete. Belarak trata de soltarse mienrtas ordena a Pepe que no ataque, y trata de dialogar desde su comprometida posición, pero Nancy simplemente le responde que ahora son sus prisioneros.

Alexandir toma el scrollcase y el spellbook del maguillo, y castea read magic. Revisa los scrolls y encuentra un teleport. Convoca a los demás. Pero, ¿a dónde ir, que no sea demasiado lejano como para que falle el spell? El humano desconoce la zona…

El druida se convierte en elemental de fuego. Los que lo están deteniendo se queman, así que lo sueltan. Se mueve a donde está el mago y lo toca, para poderse ir, pero al tocarlo lo quema, con lo que casi lo deja inconsciente (sí que habría estado divertido eso).

Alexandir concluye que el único lugar fuera de las catacumbas que conoce, es la casa del gnomo y un tramo de la calle sobre la que está. Decide teletransportarse enfrente de la casa del gnomo. Boram y Wendy se aproximan también, al igual que Pepe… Pero el scroll sólo permite llevar al caster y a otros tres. No pueden dejar a Wendy, que les acaba de salvar la vida. Con gran tristeza, Belarak tiene que abandonar a Pepe.

Alexandir castea. Llegan enfrente de la casa de Boróngoron. En ese momento, Alexandir y Belarak sienten el chispazo de energía: subieron de nivel. A pesar de la emoción, el humano mantiene la calma y, precavido, hace invisibles a todos. El plan era caminar a las afueras de la ciudad, pero no parece fácil: el druida, quien recorriera la zona tres días seguidos convertido en águila, sabe que de casa del gnomo a las afueras hay media hora a pie, además de una muralla con guardias apostados.

Fin de la sesión, en la madrugada de 28 Lluvia, 13306.

Boram: 2880 xp

Alexandir y Belarak: 2880 + 288 = 3168 xp ¡Suben ambos de nivel!

Wendy: 1200 + 240 = 1440 xp

Comentarios

1) Alexandir y Belarak preparen su subida, pero no la apliquen aún. La situación es complicada y es muy probable que haya acción antes de que puedan hacer su ritual. Si ya la tienen pensada (p.e., ganan feat), es rápido hacerla a media sesión si se requiere.

2) Como no planearon el ataque y estaban al borde del tpk (Belarak probablemente habría podido huir), se aplicó un “rescate”. Claro que hay que ensamblarlo de alguna manera en el mundo, y la opción fue este doble juego donde el Taller sabía del golpe y esperaba llegar al final para terminar con los ganadores y llevarse el botín.

Entonces la experiencia de ese encuentro la conté de la siguiente forma: los dos magos y los cuatro guardias, dividido entre los sobrevivientes, incluyendo a Bob y al tallerista que logró huir. Es decir, los rescatistas que después atacaron no dan, sino quitan. Esto es porque, aunque hayan traicionado después, si no hubieran llegado ellos, ustedes estaban perdidos.

El encounter con Nancy y compañía lo consideré CR 8. Lo jugaron muy bien. Muy precisa la desconfianza de los pequeños. Aún así, sin Wendy estaban perdidos. Entonces CR 8 dividido entre los cuatro.

No creí que llegara a darse ese encuentro. Estaba planeado como posibilidad, pero pensé que iban a desconfiar más de Nancy y se iban a regresar por el espejo.

3) Me parece que en esta sesión hubo buen trabajo como equipo, se complementaron bien. También buenas reacciones, buenas decisiones, buen uso de los recursos.

 

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Masteraje

El mago (43-52)

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