Primera sesión

 

La sesión comienza con Dilos y Divad caminando por el bosque, junto con Petrona, la mula de Divad. Habían salido de Koroturu tres días antes. Faltaban dos horas para el oscurecer. De repente, el bosque se abrió y pudieron observar campos sembrados (maíz, viñedos, olivos), un pueblo a unos 2 km de distancia y una loma hacia el sur, a unos 300 m. La loma era claramente un cementerio.

Decidieron explorar el cementerio. Se notaba que era muy antiguo. Algunas tumbas apenas y podían distinguirse, pero encontraron dos muy recientes: Mikros y Doinguiri, ambos hijos de Petrobuno.

Continuaron hacia el pueblo, de nombre Artekovil. Al llegar, encontraron a varios humanos, presumiblemente habitantes del pueblo, hablando con un semielfo, de nombre Noctum. Les comentaron que el rey del pueblo estaba enfermo a causa de una herida causada por un ogro, el mismo que había matado a sus hijos. Las clérigas del pueblo no lo podían curar, pero la curandera Tabita probablemente podría. Dos personas habían ido por ella en la mañana, pero no habían regresado. ¿Los recién llegados podrían ir a ver si todo estaba bien, y a traer a la curandera? A cambio de casa y comida, y las gracias.

En eso estaban cuando se escucharon gritos: ¡un orco! Se acercaron y vieron a un semiorco con armadura y una hachota. Los aldeanos, atemorizados, le tiraban piedras (con pésima puntería). Al acercarse Dilos, Divad y Noctum, los apedreadores se replegaron. Pronto se aproximaron tres aldeanos de los que habían estado hablando con los recién llegados: Obol, Rinolias y Rudelia, claramente una sacerdotiza. Le preguntaron al semiorco su nombre y sus intenciones. Éste dijo llamarse Algrosh, y estar molesto por el mal recibimiento. Impulsado por el afán de heroísmo y la xenofobia, Divad decidió atacar al recién llegado, sin decir “agua va”. Noctum observó lo que estaba sucediendo y, al no entender mucho, decidió guardar distancia. Algrosh respondió a la agresión acercándose a Divad y confrontándolo, pero sin atacarlo físicamente. Los aldeanos presentes intervinieron inmediatamente y prohibieron la lucha en su pueblo: si quieren pelearse, el bosque es grande y queda cerca.

Una vez calmada la situación, se retomó el tema de ir a casa de Tabita. Algrosh estaba renuente a acompañarlos, por lo que había pasado y porque consideraba que sus servicios valían más que casa y comida, pero finalmente decidió ir. Omote, otro aldeano joven, los guiaría.

Después de unas dos horas de camino llegaron a la casa, construida sobre pilotes en el lecho de un riachuelo (seco, por la estación). Observaron que salía un poco de humo por la chimenea. Se acercaron con cautela y Dilos entró. Inmediatamente vio mucha tela de araña, además de varios objetos y utensilios típicos de la casa de una curandera. También vio una “alfombra” enorme compuesta por tarántulas, que estaban sobre un bulto de telaraña y empezaron a moverse hacia él. Huyó, pero fue alcanzado y atacado. Sus compañeros se acercaron a hacerle el quite, sólo para ver que de la casa salía también una araña gigante, de 1.5 m de diámetro.

Se desató una ardua y caótica lucha, donde nadie sabía muy bien qué hacer, salvo Algrosh, que decidió plantarse frente a la araña grande y no moverse sino hasta que ella dejara de hacerlo. Poco a poco los demás fueron tomando posiciones y ayudándolo con ataques a distancia, mientras huían de la alfombra arácnida, a la que no habían logrado dañar mucho ni con armas ni con pisotones. Finalmente el arañón murió, aunque Algrosh quedó tan herido que, al calmarse su furia, cayó a causa de las heridas recibidas. Cabe mencionar también que Algrosh podó una árbol mientras luchaba con la araña.

Mientras tanto, Dilos había preparado un frasco de aceite para quemar a las arañas chicas. Noctum entró a la casa después de muerta la grande, pero las chicas entraron también y lo atacaron. Dilos logró lanzar el aceite y Noctum logró huir hacia el exterior. Acto seguido se concentraron en estabilizar a Algrosh, que acababa de caer. Lo dejaron al cuidado de Omote.

Divad observó por la ventana que las arañas estaban sobre el cuerpo envuelto donde habían estado en un principio. Junto con Noctum, las rociaron de aceite y las quemaron. Después entraron a la casa y, con trabajos, apagaron el incendio que habían provocado. Noctum había notado por la ventana la presencia de tres bultos humanoides envueltos en telaraña, y vio que uno se movía. Liberaron al semoviente y comprobaron que los otros dos estaban muertos: un hombre joven y una viejita.

Revisaron la casa. Encontraron libros, polvos, hierbas, armas, ropa, bastimentos y algo de dinero. El bulto superviviente, de nombre Donis, sugirió que Tabita debería tener algo de valor. Buscaron en interior y exterior por una hora pero no encontraron nada más. Entonces Noctum trató de curar a Algrosh, y lo logró. Eso, junto con su recuperación natural, hizo que Algrosh recobrara la conciencia.

Fin de la sesión.

 

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Albores (1-4)

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