Sesión 132

 

Empieza la sesión mientras conversan con Gordobán, el troll que acaban de vencer. Claramente no le parece gran cosa que lo hayan atacado por sorpresa y le hayan acomodado tremenda tunda; casi que lo ve como la forma normal de iniciar una conversación. Le toma gran cariño a Miztli porque le da mucha comida y a Sthlyfaugh porque sabe hablar.

Lo convencen de que los acompañe a buscar a Icanor, pero dice sentirse muy débil y querer hibernar hasta reponerse. Miztli, por su parte, empieza a sentirse muy enfermo, con fiebre alta. Deciden entonces pernoctar ahí. Alexandir busca algún animalillo para volverlo familiar peo no tiene suerte.

A la mañana siguiente el clérigo utiliza la varita de lesser restoration para reponer su constitución y la fuerza del gigantón, y después emprenden la marcha. Gordobán los conduce a una zona donde habitan unas “cucarachas de cristal”, donde cree haber percibido el olor que hay en el sombrero que perteneciera a Icanor. Después de unas cuatro horas, el troll afirma que no deben continuar, pues asustarían a las cucarachas, pero logran convencerlo haciéndolo volar mágicamente (no le gusta) y pidiéndole que transporte a Agra y Miztli, mientras Alexandir y Sthlyfaugh vuelan por su cuenta, y asegurándole que todos se volverán invisibles en cuanto avisten una cucaracha.

Tras dos horas más, en una encrucijada, aparece otro troll, parecido a Gordobán. Éste cree que es Abelardo, a quien venció y se comió, y quien huyera tras reconstituirse, así que lo ataca de inmediato. Los aventureros hacen lo propio. Sin embargo, el gigante presenta un comportamiento un tanto extraño, y pronto queda claro que se trata de una ilusión.

El semielfo alcanza a distinguir lo que parece ser una estatua pequeña de cristal con forma de alacrán. Se acerca y ataca, descubriendo que en realidad son dos, pero éstos se alejan, se concentran y… desaparecen. Poco después el troll ilusorio, que Gordobán tomara finalmente por el fantasma de Abelardo, se esfuma también. Tras explorar esa parte del pasillo, que parece vacío, deciden tomar el otro túnel, donde su amigo gigante afirma alcanzar a oler cucarachas.

Agra, que va al frente, vislumbra un par de trolesotes sobre el pasaje, que parece abrir. También varios cristalacranes, dos de los cuales lo atacan pero son destruidos rápidamente por la cimitarra y el escudo del semiorco. Alexandir avanza invisible y entra a una cámara llena de cristalacranes, distingue dos humanoides sobre un montón de oro y, al aproximarse, ¡constata que se trata de Icanor y Jorgito!

Mientras Agra continúa su masacre defensiva y Gordobán empieza a excavar para llegar a donde están las cucarachas, Sthlyfaugh entra invisible también y Alexandir, tras dismissear su hechizo, entabla conversación con Jorgito y su padre adoptivo.

Icanor inmediatamente reconoce a su hermano y grita “¡Aiun! ¿Qué haces aquí?”, a lo que el arquero arcano responde enfadado: “¿Cuántas veces te he dicho que nunca me llames por mi nombre verdadero?” Sigue una confusa situación, pues Agra mata cristalacranes que lo atacan, Icanor le dispara mientras conversa con Alexandir (a quien finalmente llama por su alias: Aiunx), expresando la urgencia de terminar con el orco y la orca, quien viene a comérselos, Gordobán excava para alcanzar a las cucarachas antes de que huyan todas, pero Miztli lo convence de que se siente a comer extrayendo de su bag of holding víveres suficientes para una buena comida de quince humanos, y Sthlyfaugh, ya visible y volando en su escoba, se pone al servicio de Icanor pero luego se desdice y mejor opta por pedirle que narre sus hazañas. Todos los cristalacranes contemplan la escena azorados, salvo cuatro que parecen muy concentrados en los troles que custodian la entrada.

Una vez calmada la cosa, nadie atacando a nadie y Gordobán comiendo opíparamente, Alexandir pide a su hermano menor que cuente lo que sucedió desde que dejara a Boram, Belarak y Lucerna en el Plano del Aire. Icanor relata cómo perdió su zarcillo luchando contra la nube que custodiaba las pertenencias del “gordo volador” y cómo, al regresar por él, encontró a varias estatuas animadas. Las estatuas hacían ruidos muy extraños que le recordaron al molino de la granja de los Bauer (ahora sabe que estaban hablando en “estatua”, un idioma muy común en estas regiones y que Jorgito ya maneja), así que empezó a contar sus aventuras en el molino. Las estatuas estaban muy interesadas, pero parecían tener prisa, así que se lo llevaron a pasear mientras les contaba las historias. Pero las muy maleducadas, una vez terminado el relato, ¡no lo regresaron! “Hay que ver lo bajo que ha caído la educación. Porque la educación comienza en la casa, como siempre ha dicho mi padre”, afirma el muchacho.

Entonces tuvo que quedarse a vivir con ellos. Le daban comida para él y su bebé, pero casi no le hacían caso. Parecían preocupados por lo que les había contado, a pesar de que él aseguró que no había razón para ello, pues su padre estaba a cargo. Tras cierto tiempo, llegó una caravana de estatuas e Icanor les pidió que lo llevaran de regreso con sus amigos. Los de la caravana hablaron con las otras estatuas y éstas lo encomendaron al jefe. Había muchos otros que no eran estatuas, así que Icanor comprendió que eran turistas en un tour por la tierra de las estatuas, y que el crucero lo llevaría a donde estaban sus amigos.

Caminaron mucho tiempo por túneles. El tour resultó ser bastante monótono y aburrido. Finalmente alcanzaron un lugar muy excavado, con pasillos por todos lados y grandes cámaras. Resultó que ahí terminaba el tour, así que el muchacho agradeció que lo hubieran acercado a su destino y aceptó la propuesta de otra estatua, quien sí sabía hablar normal y afirmó que si lo ayudaba a proteger sus pertenencias de los ladrones, él lo llevaría de regreso con sus amigos después de un tiempo.

Viajaron por más túneles y llegaron a unas cuevas, donde Icanor fue nombrado Cuidador Principal y se dedicó a criar a Jorgito. Tras cierto tiempo, otra estatua dijo que lo llevaría con sus compañeros pero antes debía pasar cierto tiempo en un hotel. Se fueron con él. El hotel resultó ser de cinco estrellas, muy lujoso, con estatuas (sus hirvientes fríos) que los trataban muy bien.

Permanecieron ahí, él dedicado a la educación de Jorgito, a quien enseñó… Icanor se aproxima a Alexandir y le susurra al oído que, aunque parezca increíble, ¡él mismo resultó ser un brujo! Le pide encarecidamente que no se lo diga a su papá, que fue totalmente sin querer, pero que ya siendo así creyó importante transmitir ese conocimiento al aguilucho que esá bajo su cuidado. Explica cómo, cuando crezca lo suficiente, a Jorgito le saldrán alas y pezuñas, como a todas las águilas. Menciona que conoce su naturaleza porque nació de un huevo, y no es pollo, así que forzosamente tiene que ser águila.

El tiempo en el hotel fue largo, pero placentero y adecuado para la educación del aguilucho. Sin embargo, una noche se le apareció Sr. Águila en sueños y le comunicó que (Icanor se pone de pie y, con cierto aire de grandilocuencia, recita de memoria): “Debes ir a un lugar blindado, al sur de la desgracia de Hugo, a proteger a las criaturas silvestres amenazadas por una invasora orca. También debes transportarte al plano con venados”. Icanor sabe que las orcas son enormes y terribles, así que la reconoció de inmediato en cuanto la vio. Explica que están ahora en el “lugar blindado”, aunque desconoce la “desgracia de Hugo”, que debe quedar al norte. Afirma que los cristalacranes son las criaturas silvestres amenazadas y que la orca se los come continuamente. Tras vencer al monstruo buscará una llanura: el “plano con venados”.

Tras conocer su misión, se la comunicó a Jorgito, quien dijo saber cómo llegar a ese lugar. El aguilucho realizó ciertas brujerías con un papelito y ¡pum!: aparecieron en un túnel rodeado de roca. Avanzaron un tiempo y conocieron a unos picos de roca que los invitaron a cenar. Icanor asumió que eran las “criaturas silvestres”, pero le quitaron sus cosas y luego resultó que iban a cenar aguilucho… SU aguilucho. Entonces Icanor pidió el apoyo de Sr. Águila y de alguna forma consiguió recuperar su arco y tuvo que ensartar a algunos picos de roca y después se retiró con su aguilucho, muy ofendido. Ya no hay maneras, no hay educación, y todo debido a la conspiración de los pictos.

Pero luego de caminar varios días más, cuando ya tenían muchísima hambre, encontraron a las verdaderas criaturas silvestres, amenazadas éstas sí por una temible orca. Son muy amables y les proporcionan alimento. Hablan estatua, así que Jorgito les puede decir cosas y entenderlas. Las criaturas lo nombraron su rey y el aceptó, así que su responsabilidad de protegerlas ahora es doble: con Sr. Águila y con sus propios súbditos. Una vez que los libre de la orca, puede irse a buscar la reserva natural: el llano con venados, o plano con venados, o lo que sea; Sr. Águila lo guiará.

Fin de la sesión, a las 15:00 de 11 Horno 13306.

3000 xp por cabeza

Total: 258,282

Comentario

Asigno poca experiencia porque, aunque hayan encontrado a Icanor, están en una situación complicada que aún falta resolver.

 

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