Sesión 122

 

La sesión empieza poco después del combate contra los miembros de La Estructura. Tras enterarse de que las rígidas leyes de Akrranchep los convierten en legítimos poseedores de los bienes de quienes los atacaran, proceden a revisar los cadáveres con cuidado. Después introducen a Tar’Rosh en el bag of holding grande y parten hacia el puesto de guardia, a instancias de los guías y de Alexandir, conscientes del peligro de permanecer en las inmediaciones.

Los guías, al percibir que el bárbaro humano porta equipo valioso, hacen notar que la ley marca que, si un difunto tiene dinero para ser resucitado, debe ser transportado inmediatamente a un puesto de guardia cercano. Se remunerará a los transportistas de acuerdo con el trabajo que hayan hecho

Tres horas después observan una luz de color blanco. Al aproximarse constatan que procede de un anillo que circunda el túnel: una veta de diamante luminoso que lo cruza. Hay alrededor de cuarenta shaitán militares y cuatro elementales de tierra enormes. También perciben a otros shaitán extrayendo gemas de la veta.

Se aproxima un sargento, quien aplica el interrogatorio de rigor, auxiliado por una linterna de zone of truth. En cuanto se entera de que fueron atacados por La Estructura, llama al capitán, al mando del puesto, para que se haga cargo de la situación. Éste, tras inquirir cuidadosamente acerca de los acontecimientos recientes y de entender que el grupo piensa encargarse personalmente de la resurrección de Tar’Rosh, les pide que juren por Kalálkatavar que realmente lo llevarán a cabo y que no robarán al difunto; después envía medio pelotón a reparar el pasaje destruido por los shaitán atacantes y a darles caza.

El capitán les indica que pueden acampar en el puesto, en un sitio que les indica. Sthlyfaugh se aproxima a los mineros con la intención de admirar esculturas animadas. Tarda un poco en distinguir los géneros, pues no tienen pelo, los cuerpos son musculosos y los senos de las mujeres son pequeños, pero una vez educado el ojo repara en una minera que, de hecho, le sonríe enigmáticamente. El semielfo se aproxima y pregunta si cualquiera puede extraer riquezas del suelo, a lo que la shaitán responde que hay leyes al respecto, pero que en ese momento puede participar, si quiere.

El shadowdancer acepta y le prestan un martilo y un cincel de mithril, como los que usan los demás, que para ellos son pequeños, así que para Sthlyfaugh no resultan demasiado pesados, aunque sí desproporcionados (el mango del martillo es muy grande, aunque la cabeza sea chica). Todos cesan de trabajar y rodean al semielfo para observar su faena, incluidos el capitán y los guardias que no están en servicio activo. El shadowdancer coloca el cincel, da un leve martillazo… y saca puro polvo, al ver lo cual todos ríen a carcajadas. No arredrado por un simple revés, el aventurero lo intenta de nuevo, tras calcular ángulos, estimar durezas, observar rajaduras naturales y otros cuidados, pero el resultado es similar. Se prepara para su tercer intento, pero el capitán le dice que ya no siga desperdiciando material y le pide las herramientas. La minera escultural le comenta que se necesitan años de práctica para poder extraer gemas directamente de la veta (en meta, Craft [Gemcutting] con DC alta), y después se aboca a lamer el polvo generado por Sthlyfaugh.

Por su parte, Miztli revisa las leyes referentes al minado en su Código Civil y Penal del Shazanato de Akrranchep, y Constitución Política del Califato y aprende que todo el mineral virgen existente en Akrranchep se considera propiedad del shazanato, pero descubrir una veta da derecho a explotarla (salvo en un sinnúmero de situaciones excepcionales, que omitiremos aquí), y explotarla da derecho a conservar el 50% del material adquirido. También se enteran de que el sueldo de los mineros de gemas es muy alto. Cabe mencionar que cuando Miztli comenta al capitán que carga consigo un CCP, la disposición de éste hacia el grupo, y especialmente hacia el enano, mejora sustancialmente.

Descansan sin tribulaciones, salvo que alrededor de las 3 am regresa el medio pelotón punitivo, diciendo que repararon el pasaje pero perdieron el rastro de los fugitivos. A la mañana siguiente Miztli termina de reparar su equipo dañado por el ácido y parten rumbo a Avrragrrom, acompañados tanto de Maborek-al-Kamín, su guía, como de Mobrro-al-Krodi, el de Tar’Rosh. Seis horas después llegan a la ciudad, donde son brevemente interrogados por un sargento pero pasan fácilmente debido al parte del capitán del puesto anterior, transmitido por Maborek y Mobrro. Más allá del puesto el túnel empieza a estar iluminado y es cruzado por una cantidad cada vez mayor de pasajes, y cada vez de mejor hechura.

Los guías los conducen con Merrik-al-Jebim-al-Tospedar, quien tiene una posada, aunque sin facilidades para extranjeros (por ejemplo, los cuartos no tienen puertas y las indicaciones en los pasillos están en el código de gemas luminosas, no en el alfabeto de ningún idioma). Los guías preguntan por una estación de policía y todos se dirigen hacia allá. En el lugar, se expone la situación de Tar’Rosh al capitán y acuerdan que al día siguiente Miztli lo resucitará, así que se hace un inventario con sus pertenencias: además del buen equipo que habían observado, notan una bolsita con varias gemas valiosas y, casi por casualidad, uno de los policías distingue un pequeño bulto muy escondido en las costuras de su ropa… ¡que resulta ser una piedra cristalina verde que irradia una luz muy brillante! Los policías quedan azorados, pues se trata de una esmeralda fosforescente, una de las piedras más raras y caras que existen.

Por otra parte, Alexandir inquiere sobre Icanor. El capitán afirma que revisarán los registros en busca de un humano extraviado, aunque la descripción del faltante no sea muy precisa (notan que “idiota y con sombrero” es más o menos la idea que tiene del humano genérico). Cuando le comunican que fue secuestrado, probablemente por miembros de La Estructura, el capitán muestra preocupación. Cuando le mencionan que posiblemente sea un esclavo, el capitán afirma que si puede probarse que es un esclavo ilegal, será liberado de inmediato.

Van a comprar los diamantes necesarios para resucitar a Tar’Rosh y a Sr. Loro, así como el polvo de diamante para restaurar sus capacidades una vez vivos. Regresan a su hotel y los guías, dado que el asunto a quedado en manos de la policía, se despiden y se retiran. A la mañana siguiente, el clérigo decide que no vale la pena perder tiempo y conduce al grupo a la estación de policía utilizando un find the path. Ahí invoca la gracia de Vilangaya y deja como nuevos a los dos difuntos, a lo que sigue un diálogo pintoresco entre Alexandir y Sr. Loro, donde el primero dice que si no se cuida más, lo cambiará por un pollo, y el otro responde que, muy por el contrario, si el humano no lo cuida a él, perderá para siempre el beneplácito del único y verdadero Rey de los Dragones. Para todos es evidente que, en realidad, no caben en sí de gozo y lo que quieren es darse un abrazo.

Tar’Rosh también brinca de gusto cuando vuelve a la vida. Agradece al grupo por haberlo salvado y no haberle robado. Dice que todo lo que tiene (es decir, casi) debería de pertenecer a ellos, pero aún lo necesita, aunque durante corto tiempo. De hecho, está a punto de terminar la tarea más importante de su vida y quiere que ellos le ayuden en el último paso, así que cuenta su historia:

Ayudó a defender un enclave shaitán en el Plano Combinado, asaltado por gigantes de la roca y elementales de tierra. Destacó en la defensa, pero finalmente tuvieron que huir. Una janni, Rebeca-al-Hassim, fue la única en preocuparse por él y se lo llevó consigo al Plano del Aire.

Ahí se escondieron en un asteroide. Después volvieron al Plano Combinado, a un área que no conocían, y ahí permanecieron durante meses, evadiendo a sus perseguidores y… disfrutando de su amor, pues de manera inusitada Rebeca quedó prendada de… ¡un humano!

Pasado el peligro, regresaron al enclave, pero fueron apresados y vendidos como esclavos en el Plano de la Tierra, por separado… Tar’Rosh consiguió, tras largo tiempo, comprar su libertad, y emprendió la búsqueda de Rebeca. Después de años logró saber que era esclava de Gorrum-al-Rigab-al-Tekedas, carcelero de alto rango en esa ciudad.

Habló con él, pero el shaitán también encontraba a la janni muy atractiva, así que no quería dejarla ir. Finalmente ofreció cambiarla por una esmeralda fosforescente de 100 kilates. Sabiendo que difícilmente podría él solo minar algo así, se dirigió a las Minas de Pachaikatgal, donde uno de los magnates accedió a darle tal gema si realizaba varias tareas para él. Tar’Rosh aceptó, tardó años en llevarlas a cabo y, finalmente, se dirigía a Avrragrrom para liberar a su amada, cuando falleció a manos de miembros de “La Estructura”.

Entonces propone a los aventureros que lo acompañen a al residencia de Gorrum a ralizar la transacción, en el entendido de que si llega a haber una confrontación ellos quedan inmediatamente exentos, y si resulta exitosa entonces él les dará casi todo lo que tiene. El grupo acepta gustoso y se dirigen todos a la morada del carcelero, con lo que constatan que el bárbaro sabe cómo guiarse por las indicaciones luminosas.

Tras múltiples vueltas y vericuetos llegan a una cámara pequeña donde los reciben dos jann. Tar’Rosh se presenta en terran y pide entrevistarse urgentemente con Gorrum. Un janni se va y pronto regresa para conducirlos a una cámara mayor, donde hay varios almohadones, algunas mesas bajas (como para un shaitán sentado en el suelo) y una pecera grande de material transparente, llena de agua cristalina, donde nadan cuatro peces que parecen vivos pero hechos de piedra brillante; cada uno es de distinto color: blanco, amarillo, verde y rojo.

Los espera un shaitán con ojos de color rojo vivo, ricamente vestido, de pie, quien saluda y ofrece algo de comer o beber. Todos piden vino, que resulta ser de calidad excelente, salvo Miztli, quien dice no querer nada, a pesar de las discretas indicaciones de Tar’Rosh. Cuando un janni termina de servir la bebida, el shaitán pregunta seca pero cordialmete al bárbaro humano que si la tiene consigo, a lo que el interpelado responde afirmativamente. Entonces el genio ofrece comprársela en el doble de su precio, pero el otro rehúsa. “¿Y al triple?”, pregunta aquél… momento en el que Miztli interviene afirmando que un trato siempre debe respetarse, lo que provoca que Gorrum se dirija molesto a Tar preguntando que quién es ese personaje. Pero el bárbaro está enfocado en lo suyo: pide disculpas por el clérigo, explicando que no conoce la etiqueta del lugar, y hace ademán de extraer la gema. El shaitán, derrotado, le indica con una seña que no la muestre y llama a una janni, quien conduce a Tar’Rosh por un pasaje.

Gorrum permanece en silencio un tiempo. Después toma un puñado de cuarzos pequeños que rebosan en una fuente sobre la mesa que tiene enfrente y se los echa a la boca. Tras masticar y tragar, se dirige a los acompañantes de Tar’Rosh para aseverar que aquél es probablemente el más honorable y el más capaz de los no shaitán que ha conocido, y que son muy afortunados de poderlo contar entre sus amigos.

El clérigo está un tanto mohino por el desplante anterior y el semielfo tiene cierta tirria hacia todo lo que huela a lawful, especialmente si es del sexo masculino, pero Alexandir tiene asuntos que resolver, así que pregunta a Gorrum sobre la manera de encontrar a su hermano. Éste asegura que revisará el registro de la cárcel y, aunque insinúa que podría tal vez hacer inquisiciones ulteriores a cambio de una suma, como marca la costumbre, finalmente desiste y comunica que reportará cualquier hallazgo a la policía, que es el cuerpo encargado de tales asuntos.

Se toca también el tema de la esclavitud y el carcelero menciona a Los Esclavadores, una de las compañías más serias. Afirma que nunca manejan nada ilegal, son muy cuidadosos. Pasan una vez por año. En Akrranchep visitan Avrragrrom, Krostkrr y Omoru, en ese orden, así que muchos se transportan a Avrragrrom con el objeto de comprar la mejor mercancía.

Gorrum les recomienda que consulten las leyes sobre esclavitud en la CPC, y cuando Alexandir, que ya aprendió la lección, se apresta a mencionar que poseen un libro con la CPC y el CCP, inmediatamente mejora su actitud hacia todos, pero principalmente hacia él. El eldricht knight pregunta por una escuela de magia o un lugar donde sea posible contratar un mago, así como por un establecimiento donde imprimir panfletos para poder encontrar a Icanor. El shaitán comenta que los servicios especiales dirigidos a extranjeros, de todo tipo pero especialmente si son mágicos, suelen manejarse en Sémola; comenta que los dominios shaitán suelen ser visitados por foráneos principalmente para comprar minerales. También recomienda la imprenta de Barrg-al-Akkam-al-Tepintar, de su entera confianza. Se despiden entonces y Gorrum los invita a visitarlo cuando lo deseen, aunque pide, mientras mira de reojo al enano, que pongan atención a las costumbres locales.

Más tarde Miztli revisa la sección referente a la esclavitud en la CPC (es decir, son leyes que operan en todo el califato). A grandes rasgos, se entera de lo siguiente:
– Para empezar, tras haber hojeado el libro varias veces, queda claro que “dominios shaitán”, “califato” y “Plano Elemental de la Tierra” se utilizan como sinónimos (y la conversación con Gorrum muestra que ése es el enfoque común entre los shaitán).
– Shaitán y jann sólo pueden ser esclavos de shaitán.
– Sólo puedes ser esclavizado si infringes reglas graves (hay una lista enorme, con excepciones, excepciones a las excepciones, etc. Las reglas varían mucho de acuerdo con la raza). Una de las razones para ser esclavizado es atacar ilegalmente.
– Si eres esclavo ilegal, se investiga tu versión y hay castigo para los culpables, si los hubiere, además de retribución para ti con parte de sus bienes.
– Si llegas esclavo a PoE, eres esclavo legal; si se violaron las leyes de otro lugar, debe arreglarse allá: los shaitán no tienen jurisdicción fuera del califato.

Cuando están acabando de despedirse de Gorrum, se escuchan pasos y aparece Tar acompañado de una mujer muy alta (1.90 m) y fornida, pero no corpulenta. Es muy guapa. Su piel es casi negra, con un tono rojizo, sus ojos son de un café rojizo claro y su cabello es color azabache. La presenta como Rebeca. Se despiden de Gorrum, que se ve triste pero tiene una actitud como de quien afronta lo inevitable, y se muestra respetuoso hacia Tar y Rebeca. El bárbaro le entrega la gema, envuelta en cuero muy fino. Gorrum la toma. No dice nada, no lo abre. Tar espera. Gorrum conoce la etiqueta: abre el paquete, la luz ilumina todo el recinto con un tono exquisito de verde. Gorrum asiente. Tar afirma que a Rebeca y a él les gustaría contarse entre sus amistades, a lo que el shaitán responde que es así, y nuevamente reitera, ahora en su presencia, que es el más honorable y capaz de los no shaitán. El bárbaro hace señas al grupo para que se despidan respetuosamente, lo que se aprestan a realizar.

Salen y regresan a su hotel, donde Tar’Rosh les entrega todas sus pertenencias, salvo su armadura y algunas gemas. Les agradece nuevamente su ayuda y les dice que es su amigo y su aliado para siempre. Indica que regresará con su amada a su tierra natal: la Tribu del Oso, en la Estepa de las Siete Tribus, al sur del reino de Cámelot (ha escuchado algo sobre la invasión de orcos negros pero siente que están lejos y a salvo; le preocupan más los camelotianos). Dice que también pueden preguntar por su amigo Zeyk, individuo destacado en la tribu. Cuando Miztli comenta que visitará el Plano Combinado en busca de los oráculos elementales, el bárbaro afirma que moran en La Aguja, a unas tres semanas de camino desde su hogar.

Los abraza uno por uno y, antes de retirarse, recuerda a Miztli que entre shaitanes, cuando haga una visita debe siempre aceptar algo de lo que le ofrezcan, a menos que tenga una razón poderosa para no hacerlo, en cuyo caso debe explicarla. “Ya ves que son medio especialitos”, afirma con un guiño; después abraza a Rebeca, ésta se concentra y desaparecen, rumbo a lo que esperan sea su “felices para siempre”.

Fin de la sesión, a las 13:00 de 37 Calor 13306.

4000 xp por cabeza
Alex: 224,830
Miztli: 224,762
Sly: 224,762

Comentarios

1) Ya ha pagado, eso de tener el librito con el CCP y la CPC. Además de que ya constataron que hay reglas para todo, y no está mal tenerlas a la mano, su posesión parece generar un cambio de actitud automático en casi todos los shaitán.

2) Se dan cuenta poco a poco de que la honestidad, la sinceridad y el honor tienen un valor muy elevado en este lugar. Las lámparas de zone of truth son el pan de cada día y es muy deshonroso siquiera notar su presencia.
Por ejemplo, Gorrum jamás consideró siquiera que Tar pudiera tratar de aplicar una estratagema, aún sabiendo lo importante que era para el bárbaro rescatar a Rebeca.
Una mirada rápida a su librito les permite constatar que los castigos por faltar a esos valores son mucho más rudos que en otros lugares que han conocido.
Ya con ese marco, se entiende que no aceptar lo que se le ofrece a uno en situación de amistad o cordialidad, se considere una muestra de desconfianza, que es un insulto muy fuerte.

3) Vieron a la minera lamer el polvo de diamante luminoso y a Gorrum comer cuarzos como si fueran palomitas de maíz. Tar’Rosh les comenta que sí, a los shaitán (y a muchas otras criaturas de ese plano) les gusta comer gemas. En general, entre más valiosas son, más delicado es su sabor. De hecho, el valor relativo de las gemas, que básicamente se establece en el Plano de la Tierra, se basa tanto en su rareza como en su delicadeza a nivel culinario.

4) Sobre los orcos negros, Tar’Rosh sabe que están invadiendo la Teocracia de Ug, donde viven ogros. No sabe de dónde vengan los invasores (del norte, pero no conoce el lugar exacto). Lleva mucho tiempo alejado, así que no tiene noticias frescas, pero la Teocracia queda un tanto lejos de la Estepa de las Siete Tribus, así que no le preocupa demasiado la situación.

Blackfire: Tar’Rosh, que ya vi que en realidad era Ta’Rosh, finalmente sí es gran conocedor del Plano de la Tierra. Además, tiene novia genio, y era riquísimo… Las ventajas de convertirse en NPC.

Sly: ¿No piensas reemplazar a Adelaide? Insisto en que estás en un buen lugar para forjar una espada de adamantita. Y los demás también podrían mandar hacer algún arma…

Alex: Piensa cómo vas a hacer tus panfletos. Justo descubriste que los pelones shaitán, que prácticamente nunca usan nada en la cabeza, asocian a humanos y similares con tener la cabeza tapada, ya sea con cascos, diademas, sombreros, tiaras… Y también que sus aires de superioridad hacen que vean como idiotas a todos los demás, especialmente a los no genios. Entonces busca otra forma de describir a Icanor, otras características. Un dibujo bien hecho también podría ser buena idea.

 

Primera sesión    Sesión previa    Siguiente sesión

La investigación (120-126)

Comentarios

error: Content is protected !!