Sesión 185

 

La sesión empieza cuando están saliendo de la tienda donde compraran siete mapas, de diversas regiones del Plano de las Capas Infinitas. Sthlyfaugh comunica a la Teniente Georgina que ha sentido que un ser invisible los sigue. Ella le explica que el lugar está lleno de criaturas invisibles, pero indica al lodoso de su escolta, de nombre Mike, que esté alerta.

Se dirigen a una agencia de guías, donde averiguan precios de guías citadinos (3 gp por hora, 20 gp por día en Gagastia; el doble en Revsa; 100 gp adicionales si quieren que se les revele un horno que conduce a Revsa). El grupo quiere a alguien capaz de decirles si los objetos que quieren comprar en La Lagunilla son “falsos”, así que los encaminan con el adivino Regdone, famoso por sus cualidades como valuador.

Tras preguntar la ruta, Georgina los lleva al despacho de Regdone. Es un chivo humanoide extremadamente feo, que pareciera estar solo en un despacho de discretas proporciones, con muchos libros en estantes y una bola de cristal sobre el escritorio tras el cual está sentado. Aunque advierte que es mucho más útil en su oficina, donde tiene biblioteca y bola de cristal, finalmente lo convencen de que los acompañe a La Lagunilla por el módico precio de 500 gp por hora. Como el grupo debe caminar para llegar, quedan de verse una hora y media después en el lugar.

Emprenden la ruta acompañados de su escolta. En cierto momento pasan frente a un edificio en cuya fachada hay un anuncio de una mujer con serpientes en vez de cabello. En la puerta hay una hermosa muchacha con cuernos tocando un violín, y emerge otra, más bella aún, con cuernos, cola y alas membranosas, que los invita a pasar. Explica que el lugar es “Perita en Dulce”, donde pueden encontrar la mejor compañía de cualquier tipo.

No muy lejos de ahí, aún en el barrio lujoso donde están Fortunamol y Perita en Dulce, ven pasar a cuatro elfas sobre una alfombra voladora. Todas usan armadura de cuero tachonado de color negro, tres son fiendish y una no. Poco después llegan a la cima de una loma, desde donde se aprecian claramente el palacio y la catedral, tras lo cual empiezan a descender por un laberinto de callejones enredados.

Finalmente observan un resplandor que emerge del suelo. Es menos vivo y más amplio que las luces que han visto, filtradas entre las rendijas de las losetas. Al acercarse constatan que es una laguna pequeña de color turquesa, a cuyo alrededor hay una gran cantidad de puestos temporales, la mayoría de los cuales son rodantes. Circundan la laguna hasta encontrar a Regdone, quien está sentado en una alfombra mágica, rodeado por un gorilón pelirrojo y un chivote con lanzototota, como los que han visto montando guardia en los moles.

Pronto se aproxima un fiendish human, calvo y panzón, que responde afirmativamente cuando le preguntan por mapas. Muestra uno de la Ciudad de las Curvas Rectas. Redgone de inmediato comenta que, hasta donde él sabe, no existen mapas de esa ciudad, aunque todo es posible… No compran el mapa y Alexandir le comenta al valuador que, si él cree que el mapa es falso, debe decirlo de manera categórica, sin dar pie a suposiciones. El cara de chivo se defiende afirmando que él sólo dijo lo que pensaba, y que creía que para eso lo habían contratado, pero el arquero arcano le reitera que no es así: debe anunciar explícita y categóricamente la falsedad del documento a menos que esté seguro de que es perfecto.

Continúan paseando por el laberinto de puestos rodantes, preguntando por scrolls exóticos, hasta que llegan al puesto de una criatura de tipo humanoide, de más de tres metros de altura, extremadamente delgado, de piel azul y manos larguísimas con cuatro falanges en cada dedo. En los moles habían visto algunos, generalmente comprando; aquí hay muchos con puesto. El susodicho muestra un mapa de la Ciudad de las Curvas Rectas, aunque afirma que desconoce su autenticidad o precisión. También tiene algunos scrolls de spells raros, de los que Alexandir compra dos, llevándose el mapa de pilón.

Es tarde ya, así que regresan a su hotel: “Con Calma y Nos Amanecemos”. La Teniente Georgina avisa que, dado que ya los escoltaron durante dos días de transacciones comerciales, su deber termina. Les recomienda que guarden bien su riqueza mientras van a divertirse y ofrece acompañarlos desde su hotel al Pasaje de la Reina cuando quieran retirarse, para lo cual deben pasar al “cuerno” donde la conocieran. Pagan otra noche y se retiran a descansar, aunque Sthlyfaugh se dirige al salón para experimentar alimentos exóticos, mientras Agra busca y encuentra a su acompañante de la noche anterior, aunque esta vez tiene cuidado al regreso de pronunciar la clave para no activar el alarm de Alexandir.

Al día siguiente se preparan y el eldricht knight transcribe uno de sus nuevos spells. Después preguntan desde dónde pueden teletransportarse y son conducidos a un cuarto especial, fuertemente custodiado. Alexandir castea pero no llegan al lugar esperado, repite y nuevamente hay error, así que hasta el tercer intento consiguen aparecer en la puerta del Campo Deportivo, donde Agra tiene una pelea a las 11:00. Entran hacia las 10:30 y ven algunos combates, que tienen lugar en una jaula transparente de 25’ de lado y el doble de altura, aunque la mitad inferior de la jaula está enterrada. La jaula es oscurecida con una niebla densa y se hace entrar a los concursantes; después se disipa la niebla para que el público pueda verlos y apostar, durante unos 7-10 minutos; a raíz del comportamiento de uno de ellos (que genera carcajadas entre los espectadores), queda claro que hay un muro transparente separando a los concursantes hasta el momento indicado para que empiece la pelea.

El grupo decide prudentemente no apostar sino en el combate de Agra, momento en el cual los aventureros aprenden con decepción que el monto máximo de las apuestas oficiales en esa ronda es de 10 gp (la tasa en este combate, como en la mayoría de los de esa ronda, es 1:1). Sin embargo, las desarrolladas cualidades diplomáticas de algunos y el hecho de que el oponente de Agra sea un fiendish ogre con un hacha enorme de dos cabezas, conduce a que convenzan a un particular de que apueste 180 gp (1:1). El combate no es tan difícil para el apto semiorco, pero lo suficiente como para que pierda más de una tercera parte de sus hp antes de terminar con su oponente, a pesar de los numerosos buffes que le aplicaran sus amigos antes de la pelea.

Una vez terminado el combate y averiguado que la siguiente ronda le toca pelear a las 19:00, se dirigen mediante un teleport de Miztli a Fortunamol, donde contratan un guía para que los lleve con “el Gran Balzachi, uno de los mejores adivinos de la ciudad (y por ende, de la Rueda), que además es una de las pocas personas que ha logrado ir a la Ciudad de las Curvas Rectas y volver entero”, como les comentara quien les vendiera mapas en ese mol. Pagan también porque se les muestre un horno que conecta Gagastia y Revsa, en vez de aventurarse a cruzar por el Pasaje de las Marañas.

Su guía es un fiendish gnome, quien no parece especialmente agradable pero sí dispuesto a hacer bien su trabajo. Al pasar por el horno, sufren daño de fuego primero y de frío después (aunque Miztli, Alexandir y Sthlyfaugh están protegidos contra él). El gnomo apenas parece resentir dichos elementos. Una vez del otro lado, se encuentran en un entorno alumbrado por luz violeta, que procede de un sol azul, bajo en el horizonte. Los pocos individuos que encuentran en la hora y media de camino hasta el recinto del famoso adivino, van cubiertos con capas y tienen la cara tapada. En un momento, cerca de la Plaza de la Catedral, el guía les muestra los Jardines Colgantes: un recinto enrejado de cuyo techo cuelgan, enganchados, cuerpos que se quejan con distintos niveles de volumen. Del suelo surgen plantas con un capullo en la punta, que parecen crecer rápidamente. En cuanto alcanzan un cuerpo, el capullo se abre y lo engulle, tras lo cual la planta se retrae nuevamente… El guía parece disfrutar ampliamente el espectáculo.

Finalmente alcanzan un cruce de tres calles, que apenas podría recibir el título de “plazoleta”: es la Plazoleta Vertebral. El guía muestra la puerta del lugar donde atiende el adivino y desaparece doblando una esquina. Los aventureros tocan la aldaba e inmediatamente una pequeña porción de la puerta se vuelve transparente, dejando ver un par de hermosos ojos femeninos. Una melodiosa voz, que no parece ser obstruida por la puerta de manera ninguna, pregunta qué desean. El grupo afirma que quiere visitar a Balzachi y la voz femenina les pide que aguarden.

Tras un minuto ven los ojos otra vez, y la voz les dice que la consulta cuesta 100 gp, “más lo que consuman”. El grupo acepta. La puerta aparentemente desaparece y una succubus en forma natural les pide que pasen y paguen su consulta. Están en un cuarto pequeño, de madera, al fondo del cual hay unas escaleras también de madera, que la demonia les indica que sigan. Suben un piso y llegan a un cuarto un poco mayor, también de madera. Hay un escritorio y sentado tras él se observa lo que pareciera ser un humano común y corriente, un poco gordito y con lentes, quien pregunta qué se les ofrece. Hay algunos papeles y cuadernos, pero no libros ni equipo especializado a la vista.

Miztli pide información sobre la manera de llegar a la Ciudad de las Curvas Rectas. Balzachi dice que cobra 50 gp por esa información. El paladín afirma que los pagará si se les otorga la información por escrito, con nombre y firma de Balzachi. Éste acepta, mantiene su palma presionada un corto tiempo contra una hoja de papel que hay sobre el escritorio, y se la entrega al enano, quien paga. Después pregunta si Balzachi puede hacer un dibujo detallado de algún edificio en dicha ciudad. El adivino contesta que responderá la pregunta por 50 gp. Miztli ya se encuentra francamente molesto, pero le entrega un cuarzo que tiene ese valor. Entonces Balzachi dice que no puede hacerlo, ni él ni nadie, pues los edificios en la Ciudad de las Curvas Rectas cambian de forma constantemente. A pesar de la utilidad de la información, el temperamento del clérigo explota, y reclama que haya cobrado si no iba a entregar el dibujo. Balzachi se molesta también y les dice que, para el nivel de trivialidad de las preguntas que están haciendo, es mejor que vayan a Fortunamol: así no pierden dinero ni le hacen perder tiempo a él. Miztli afirma que está bien, no harán más preguntas, pero como ya pagaron la consulta, permanecerán en el lugar viéndole la cara. El adivino los mira con ojos aburridos… Tras medio minuto, el enano pide que se le indique cuándo termina su tiempo de consulta, y Balzachi le dice que ya se acabó y que deben retirarse. El paladín comenta que regresarán si tienen más preguntas, pero el humano le dice que no, que no regresen.

Bajan la escalera y salen del lugar, con humo emergiendo notoriamente de la cabeza del buen Miztli. Éste mira el documento que les entregara Balzachi, el papel es de gran calidad y dice: “Contraten un guía para que los lleve al portal que conduce a Lochomblis desde el Bosque de los Colmillos. Muy difícilmente podrán alcanzar el portal ustedes solos si no lo conocen. Una vez pasado el portal, puede verse la ciudad claramente: es un gran domo blanco.” Tras una corta búsqueda encuentran a su guía, quien los conduce de regreso al horno y de ahí a Fortunamol. A Miztli le queda sólo su greater teleport y a Alexandir ya no le quedan hechizos de teletransportación.

Son las 15:00 de 46 Calma 13306 y están muy hambrientos, cuando termina la sesión.

4000 xp por cabeza

Miztli: 525,100
Sly: 519,800
Los demás: 522,300

Comentarios

1) Alexandir compró scrolls de heightened awareness y rubberskin. En cuanto a items no core, quien quiera puede hacer una lista de tres en orden decreciente de preferencia, y tiro dados a ver si hay alguno (recuerden: que no requieran spells no core para crearse y que no emulen feats no core).

2) Regdone: lo que Alexandir requería era más bien un actor. Para nada había entendido yo el tipo de mecánica que pretendía aplicar. Un Sly bien disfrazado habría tenido mucho mejor efecto. Y, de hecho, con uno o con otro o con ninguno, es algo que deberíamos haber hecho durante la semana pasada. “Peinar” La Lagunilla es tardado y se expone uno a muchos engaños. Lo hice expedito porque se alargaba y los demás se estaban aburriendo.

3) Balzachi: ya en perspectiva, tal vez no haya sido tan buena idea visitar al gran adivino de todos los tiempos con prisa y cansados al final de la sesión. Yo pensaba que eso sucedería hacia la mitad de la sesión, más bien. En fin, ya se verá qué sucede.

4) Cuentas: los gastos y ganancias individuales los apliqué a lo que trae cargando cada quién (del supuesto fondo común). Lo demás, por partes iguales (redondeando a gp).

 

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